primer post del 2026
Algo en mí cambió, algo en mí dejé ir
Algo en mí cambió…
y no fue de un día para otro.
Durante mucho tiempo creí que amar era aferrarse.
Que querer a alguien significaba decir en silencio:
“no quiero que te vayas de mi lado”.
Como si el amor fuera una posesión, como si las personas nos pertenecieran.
Hoy entiendo que no.
He aprendido —no sin dolor— que las personas se van.
Algunas se van por decisión propia y no regresan.
Otras parten de una forma más definitiva, dejando un vacío que no se llena con palabras.
También he aprendido a aceptar algo que antes me aterraba:
la muerte de quienes amo.
Sé que algún día mi madre, mi padre y mis familiares partirán.
Es inevitable.
Y aunque amar la sangre que nos dio origen es algo profundamente humano, también lo es comprender que nadie es eterno en esta tierra.
No es falta de amor aceptar la partida.
A veces, incluso, es una forma más profunda de amar.
He visto a mi madre sufrir con sus enfermedades,
y en mis pensamientos más honestos he sentido que, si algún día parte,
al menos descansará del dolor.
No lo digo desde la frialdad,
lo digo desde la compasión.
Muchos temen que, si eso ocurre, yo me pierda en el alcohol o las drogas.
Pero quiero dejar algo claro:
eso no va a pasar.
Amo mi vida.
La respeto.
Y estoy convencido de que tengo una gran misión que cumplir.
Siempre hay que estar listo para avanzar,
para crecer,
para aumentar el progreso interior.
Quiero ser “el campeón del mundo”, como dice Coldplay.
No desde el ego,
sino desde la superación personal.
Estoy aprendiendo a soltar la mano de mis seres queridos cuando llegue el momento.
Quizás me toque verlos partir, generación tras generación.
No será fácil.
Nunca lo es.
Pero la humanidad aún no es inmortal,
y casi todos estamos de paso por esta vida.
Por eso, lo más sensato que he aprendido es esto:
no aferrarse a lo material,
no aferrarse a las personas,
no aferrarse ni siquiera a los animales ni al entorno.
Nada nos pertenece.
Todo nos acompaña por un tiempo.
Confío en que la vida se dará como tenga que darse,
y que conoceré a muchas personas con quienes compartir momentos gratos,
auténticos,
presentes.
Al final, la vida es un juego —como un glider—
no se trata de quedarse quieto,
sino de aprender a fluir.
Soltar no es dejar de amar.
Soltar es amar sin miedo.
Se despide atentamente,
Sherlock Holmes 🕊️

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