Entrando en invierno
Entrando en invierno ya más claro y menos preocupado
Estamos entrando en invierno y, de alguna manera, la vida se ve un poco más clara.
Ahora que a mi mamá le realizaron todos sus exámenes, solo queda esperar la consulta con el médico el próximo 26 de junio. Ese día finalmente nos dirán qué es lo que tiene. A pesar de la incertidumbre, me siento un poco más tranquilo porque sé que vamos a tener una respuesta. Y, como le había dicho a ella en más de una ocasión, quizás por algo hoy estoy sin trabajo y viviendo únicamente de mi pensión. Eso también me da paz, porque sé que estoy aquí, presente, disponible para ayudarla.
Mi mamá me ha dicho y reconocido que valora que yo esté en casa para cuidarla, acompañarla y ayudarla con las cosas del día a día. Lo mejor de todo es que ella ha ido evolucionando favorablemente, y eso me deja mucho más tranquilo.
Por mi parte, he estado más equilibrado de ánimo. Pasé algunas situaciones de salud, como la aparición de dos abscesos en las axilas; uno de ellos incluso tuvo que ser intervenido. También estuve hace poco cinco días agripado y con congestión nasal. Sin embargo, emocionalmente me he sentido bien.
Como digo siempre: "Fuera, fuera depresión", tal como esa canción que vi alguna vez en Facebook.
Tampoco me siento grandioso ni bordeando la hipomanía. No. Me siento más normal, más estable. De hecho, creo que desde febrero de este año me he sentido mayormente así. Y valoro mucho esa estabilidad.
Siento que la palabra es súper poderosa. Por eso hay que cuidar lo que decimos, porque muchas veces las palabras terminan transformándose en realidad. Hay que aprender a tirarse flores, especialmente pensando en el futuro y en los desafíos que se avecinan.
También creo que es importante mantenerse estable. La gente no necesita verme como una persona excesivamente feliz, porque incluso la felicidad extrema puede generar incomodidad en otros. Por eso prefiero la neutralidad y el equilibrio.
De la misma forma, no tengo color político porque no caigo en fanatismos. No puedo ser como mi papá en ese aspecto. Él es muy apasionado y muchas veces ve las cosas desde una perspectiva más catastrófica, sin encontrar un punto medio. Pero también debo comprenderlo: tiene su historia, su edad y su propia forma de entender el mundo. No puedo ir en contra de eso.
Lo que sí sé es que, si muchas de las cosas que estoy proyectando llegan a cumplirse, habrá personas que se sorprenderán al verme brillar. Muchos tienen una visión antigua de mí, incluso algunos me han visto como alguien perdido o sin rumbo. Pero, poco a poco, he ido mostrando quién soy hoy y cómo me comporto actualmente.
Sin embargo, el verdadero cambio no lo notarán hasta que me vean en público. Y eso será emocionante.
A veces me pongo nervioso pensando en cómo será ese momento: qué diré, cómo se estructurará todo, cómo será mi debut. Pero también sé que, con un poco de preparación, podré dar un buen espectáculo. Quiero que ese debut sea recordado y plasmado para la historia.
Estoy feliz y, al mismo tiempo, algo ansioso por lo que viene. Sin embargo, quiero dejar muchas cosas en manos de la vida y también de las personas que me asesorarán. Ellos saben lo que hacen, y yo puedo recibir y aplicar bien la información que me entreguen.
No tengo otra opción: quiero tener una vida extraordinaria. Y para eso debo hacer cosas extraordinarias.
Con esto, quiero dejar todo en las manos del Señor.
Atentamente,
Víctor Jesús
Comentarios
Publicar un comentario