Decreto cosas reales
La invisibilidad de mi persona
Hay etapas en la vida en las que el silencio pesa más que el ruido. Momentos en los que uno publica, comparte, expresa… y del otro lado no hay respuesta. Ni un “me gusta”, ni un comentario, ni una señal clara de que alguien está ahí. Durante meses he sentido esa especie de invisibilidad en mis redes sociales, como si de pronto hubiera dejado de ser visto, validado o incluso considerado por el entorno digital.
Pero con el tiempo, esa sensación empezó a transformarse.
Lo que en un principio parecía rechazo o desconexión, hoy lo interpreto de otra forma. Creo profundamente que no todo lo que desaparece es pérdida; a veces es protección. Hay una idea que resuena fuerte en mí: quizás no fui ignorado, sino resguardado. Como si algo más grande —Dios, el universo, la vida— me hubiera apartado de ciertas energías para evitar un daño mayor.
También creo que somos co-creadores de nuestra realidad. Lo que pensamos, lo que decimos, lo que decretamos… tiene un impacto real en cómo vivimos. Y si eso es así, entonces también tengo la responsabilidad de cuidar mis palabras, mis intenciones y mis emociones.
Hoy tomo una decisión consciente.
Decreto que ya no habrá espacio para la confrontación innecesaria. Las personas que vibran en esa frecuencia simplemente ya no forman parte de mi camino. No tengo nada que ofrecerles más que una conversación simple, respetuosa, incluso distante si es necesario. Un “hola”, un “cómo estás”, y nada más.
Elijo ser yo, sin forzar, sin provocar, sin buscar aprobación externa.
Desde este momento, decreto abundancia, amor, lealtad y apoyo. No como palabras vacías, sino como principios que quiero vivir y atraer. Creo firmemente que el universo —y Dios— no están en mi contra, sino a mi favor. Que incluso en los momentos de aparente invisibilidad, hay un propósito más profundo operando.
Acepto soltar la ilusión de control. No necesito entenderlo todo ni dirigir cada resultado. Confío en el proceso.
Declaro armonía, felicidad, crecimiento personal y nuevas oportunidades intelectuales. Anticipo cambios importantes, desafíos que me harán evolucionar y conexiones que serán genuinas, no forzadas.
Ya no habrá rechazo… solo aprendizaje y encuentros reales.
Porque a veces, dejar de ser visto por muchos es el primer paso para empezar a encontrarse con uno mismo.
Atentamente,
Víctor Jesús
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