Mi mea culpa !



Hoy quiero contar mi testimonio de mi mea culpa

La verdad es que desde el año 2017, cuando todo empezaba a cambiar, me diagnosticaron con trastorno bipolar.
En un principio pensé que era una brujería, porque trataba de buscar culpables. Decía que la gente me había enfermado… y quizás algo de verdad tiene. Pero el tiempo pasó, y volví a beber alcohol. Luego seguí fumando marihuana con bastante frecuencia.

Comencé a “despertar” por etapas: a veces tenía lapsos de claridad y luego volvía a la amnesia. Veía que me pasaban cosas muy notables emocionalmente, y en medio de todo eso me involucré con una chica, hermana de mi mejor amigo que había fallecido en 2015. Sentí que me rompió en mil pedazos… pero esa fue la última vez que estuve en la unidad de pacientes agudos.

Logré sanar esa herida que me había dejado ella. Esa vez del 2021 fue la última vez que me descompensé.
Recuerdo que ese día le dije al psicólogo del centro de salud:
“Yo no vuelvo nunca más a este lugar.”

Seguí consumiendo, pero ya no de forma tan excesiva. Sentía que podía controlarlo, que ya no me hacía daño con tanta intensidad ni frecuencia.
Y así pasaron los años… hasta que hace unos 6 o 7 meses “desperté”.
Ocurrió de un día para otro. No sabía qué me estaba pasando, solo sé que me dije a mí mismo:
“No puedo seguir con este ritmo de vida.”

Y fue ahí cuando volvió mi vida.
Primero pensé: “Dale, que de cualquier manera, si hago este esfuerzo, algo conseguiré.”
Y lo primero que conseguí fue salud, vitalidad, fuerza, confianza, determinación, resiliencia y tenacidad.

Recordé a Marcela cuando me dijo:

> “Víctor, tienes que ser tenaz en todas las cosas que pasen en tu vida.”



Y tenía razón.
Como dicen por ahí, no hay mal que dure cien años.
Fueron los ocho años más intensivos de mi vida. No tengo palabras para explicarlo. Fue muy WOW. Me pasó de todo: cosas malas, cosas buenas.

Trabajé incluso en los peores momentos, en condiciones difíciles, pero siempre con espíritu de emprendedor. Y en el peor momento de mi vida, aún así logré hacer muchas cosas.
Estoy súper orgulloso de mí mismo.

También de mi madre, porque siempre estuve ahí, defendiéndola, cuidando que nunca le pasara nada.
Mi corazón me decía que debía estar con ella, protegerla.
Hoy, ella está mucho mejor. Como me dice:

> “Yo también estoy saliendo de la Matrix.”



La he guiado, y puedo decir que estamos bien.
Quizás no vivimos con mucho dinero, pero nunca nos falta comida: aunque sean papas, arroz 🍚, huevos, vienesas o jurel.
A veces preparamos comida con verduras, y lo más hermoso es que se siente bien estar despiertos.
Hasta lo más básico se siente increíble.

En cuanto a mi personalidad, tengo mucha energía, pero ahora está controlada. Ya no me siento desbordado.
Salgo a caminar, a pensar, a cantar. A veces bailo en la calle, y aunque la gente me mire, a mí me da igual.

He pensado mucho también en aquella vez que me presenté en televisión. Soy una persona inteligente, pero entiendo que es normal no sentirse totalmente confiado, porque depende de cómo se formulen las preguntas.
Sé que tengo la habilidad de fluir en una conversación, ser profundo y hablar con la verdad.
Solo necesitaría un poco más de acompañamiento para profundizar en ciertos temas, sobre todo los políticos, porque con mi padre no puedo hablar mucho de eso; él siente que lo atacan y responde con rabia.

Pero me siento preparado.
Ya no tengo miedo, ni a las cámaras, porque sé que puedo mirar al entrevistador y no a las cámaras.
Debo confesar que me habría gustado hacerme famoso hablando de tecnología, porque es lo que más manejo.
Pero también me gustaría una buena conversación sobre temas políticos o sociales; creo que no me iría mal.

Ahora estoy centrado en seguir mejorando.
Sé que en dos meses más me sentiré mejor que hoy.
Y reconozco que los medicamentos y la inyección ayudan a que mi mente esté más calmada.

Solo quiero sentir el apoyo de la gente, para empoderarme aún más.
Me siento vigilante de todo el proceso que conlleva cambiar mi vida… y la vida de los demás.

Esta experiencia ha sido como la de Enki, el padre de la humanidad.
Siento que tengo una gran responsabilidad, y solo quiero que todo se dé de buena manera.
No quiero que sea perfecto, solo quiero que sea impactante.

Sé que la gente hablará de mí por la calidad de persona que soy y en la que me estoy transformando.

Se despide con cariño,
Víctor Jesús

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