lluvia de ideas !


🌧️ Lluvia de ideas

Todos estos años se remontan a cuando empecé a estudiar Ingeniería en Informática. Desde ese entonces tenía muchas ideas, aunque al principio no las escribía todas. Solo dejaba algunas notas muy generales, algo como: “sistema de gestión de personal se compone de esto y de esto otro”. Nada muy detallado, pero eran las primeras semillas.

Con el tiempo, cuando me involucré más en serio en la informática, las ideas empezaron a fluir con más fuerza. Después de que me diagnosticaron trastorno bipolar, desarrollé un par de páginas web. Todo surgía lentamente en mi cabeza, pero al ver el código y reconocer que era mío —aunque algunas cosas no fueran hechas desde cero, sino con recursos encontrados en internet— sentía orgullo.

Cuando quise crear proyectos más complejos que simples sistemas web o desarrollos multiplataforma, me encontré con un obstáculo: no sabía usar frameworks. Aprendí algunos poco a poco, especialmente con el lenguaje que más me intrigaba: PHP con MySQL. También indagué en Angular con Firebase, datos en JSON, incluso algo muy básico de MongoDB.

El desarrollo web siempre me llamó la atención. Lo encontraba bonito, desafiante y creativo. En cambio, el desarrollo de aplicaciones de escritorio nunca me entusiasmó demasiado, aunque hice algunas en C# y Visual Basic con SQL Server. Otro lenguaje que me gustó, aunque lo aprendí superficialmente, fue Python. Recuerdo que en días donde me sentía muy lento mentalmente, creaba pequeños scripts para automatizar tareas, como un robot que analizaba transacciones bancarias conectándose a una API.

La idea surgió por mi experiencia en el Banco de Chile, donde trabajé como soporte. Un día tuve que revisar un robot que verificaba transacciones. Corría en un Windows 2000 con un lenguaje que parecía Visual Basic 6.0, muy antiguo. Recuerdo que pensé: “qué vulnerabilidad” 😂.

Otra anécdota ocurrió en Santiago, cuando me tocó cambiar un disco duro en una oficina. Antes debía respaldar la información y me encontré con algo delicado: una base de datos en Excel con usuarios, contraseñas, direcciones y números de tarjetas. En ese instante, la tentación apareció: “róbate la base de datos, nadie se dará cuenta”. Pero mi ética pesó más. Respaldé la información al nuevo disco, entregué el viejo para ser formateado y seguí con mi trabajo. Hoy agradezco haber tomado esa decisión, porque más allá de lo que uno pueda obtener, lo importante es qué haces con la información.

En la actualidad, me enfoqué en aprender sobre IA, machine learning y deep learning. Compré cursos de frameworks como PyTorch y TensorFlow, e investigué sobre visión por computadora y hasta ingeniería de prompts. Una de mis ideas más grandes fue crear un MVP de ciberseguridad: un centro de monitoreo de vulnerabilidades capaz de detectar y destruir malware en tiempo real. Una idea potente, pero que quedó pausada por temas de salud.

Hoy muchas de mis ideas siguen vivas, pero están guardadas en la base de datos más segura que existe: mi mente. Tal vez algún día, en un entorno seguro, las escriba y comparta. Por ahora, me quedo con la tranquilidad de que, aunque la tecnología avanza y algunos hablan de hackear la mente, mientras se mantenga la ética en el manejo de implantes y datos, nuestras ideas seguirán siendo libres.

Sin más que contar, se despide con cariño,

El Sr. Holmes 🕵️‍♂️

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